Depresión Bipolar: entre la euforia y el pesimismo extremo
La depresión bipolar generalmente tiene sus inicios en la adolescencia o durante los primeros años de la adultez. La diferencia principal con otros cambios de humor, comunes a cualquier ser humano, se basa en el sentido maníaco que adopta la víctima y que, generalmente, se mantiene a lo largo de los años de manera crónica.
Las personas que sufren de trastorno bipolar tienen un patrón único en los cambios de estado de ánimo, el que navega entre la depresión y la combinación de episodios maníacos (eufóricos). Se cree, en base a avanzados estudios desarrollados durante años, que la depresión bipolar tiene una fuerte influencia genética.
Los síntomas de depresión experimentados en el trastorno bipolar son tristeza, insomnio o sobrecarga de sueño, falta de energía, fatiga, sedentarismo, pesimismo extremo e inminentes desprecios por la vida, manifestados en pensamientos o intentos concretos de suicidio.
Tratamiento adecuado
Fundamentalmente lo más difícil de sobrellevar al acompañar a una persona con depresión bipolar es, sencillamente, lograr que esa persona mantenga de manera sostenida un tratamiento controlado por un profesional; ya que mantiene la falsa sensación de un buen estado de ánimo y niega necesitar este tipo de asistencia, lo que torna aún más peligrosas sus repentinas depresiones.
El objetivo principal de un tratamiento es reducir la frecuencia de esas reacciones maníacas a través de tratamiento psicológico y apoyo de antidepresivos y los antipsicóticos.
