La depresión post-parto


La depresión post-parto

La maternidad es un hecho esperado por muchas mujeres. Un hijo aporta estabilidad al hogar, además de proporcionar felicidad a la madre. No obstante, y a pesar de desear progenie con intensidad, muchas mujeres caen, tras tener al bebé, en la llamada depresión post-parto.

Síntomas de la depresión post-parto

Una de cada diez madres cae en esta patología que, de no tratarse convenientemente, se puede prologar en el tiempo durante meses o años. Los síntomas de la madre con depresión implican tristeza e irritabilidad en primer término, acompañados de fatiga, insomnio, falta de apetito, ansiedad aguda, desbordamiento ante la nueva situación e incapacidad para disfrutar de la maternidad. Estos síntomas suelen comenzar el mes posterior al parto, aunque hay mujeres que los han desarrollado seis meses más tarde.

Causa de la depresión post-parto

No se conoce exactamente cuál es la razón por la que las madres desarrollan este tipo de depresión, pero se sospecha que puede ser por algún tipo de estrés. No obstante, si que hay indicativos (factores de riesgo) que indican que hay posibilidades de sufrirla, como una depresión previa, un bebé prematuro, la falta de apoyo de la pareja o un acontecimiento negativo (como la muerte de un familiar o la pérdida del empleo).

Tratamiento de la depresión post-parto

El primer paso sería diagnosticar la enfermedad, algo que resulta complicado, ya que las madres no quieren reconocer lo que les ocurre, porque temen que sea visto como una falta de amor hacia el bebé o una percepción de que son “malas madres”.

Si se sospecha que se sufre, bien la pareja o los familiares, se ha de llevar a la madre a un especialista, para que la diagnostique. Este diagnóstico pasa por la expresión de los auténticos sentimientos de la paciente, bien con psicoterapia o con terapia cognitiva. La farmacología no es muy prescrita en estos casos, pero, en caso de que el médico la indique, la madre no se debe alarmar.

Tras el diagnóstico, la ayuda de la pareja será esencial, a la hora de aportar compresión, apoyo y una ayuda activa con el bebé. Es especialmente importante dar la confianza suficiente y ser un interlocutor simpático y comprensivo, ya que así la  madre se expresará más libremente sobre sus sentimientos, sin temor a reproches.